miércoles, 7 de diciembre de 2016

'ROMEO Y JULIETETA'. Comedme el coño.


CRÍTICA DE TEATRO
'Romeo y Julieteta'
Autor: Alfredo Sanzol y Helena Lanza
Dirección: Alfredo Sanzol.
Teatro Off de la Latina

La historia de Romeo y Julieta contada en veinte minutos. Y además, los protagonistas del drama shakesperiano son dos tetas, los pechos de Helena Lanza.

Así, de principio, ‘Romeo y Julieteta’ puede parecer una propuesta ligera, un mero entretenimiento. Entretenida desde luego que es, divertida.  En cuanto a lo de ligereza hay que descartar esa característica. Bajo su propuesta y puesta en escena sencilla se lanza una afilada crítica contra la imposición de cánones estéticos sobre el cuerpo de la mujer.

Es un formato poco usual: veinte minutos que, le impide entrar en el circuito de microteatro. También es verdad que se aleja en su concepción del ritmo y en su objetivo. La escenografía es muy sencilla, apenas una mesa y un par de pinceles que se usan para caracterizar a los amantes veroneses.

El texto de Sanzol sintetiza perfectamente el drama shakesperiano. Se olvida de todos los personajes salvo de los dos principales y los sitúa en el meollo de la acción: enamoramiento, sexo prohibido, plan de huida fallido por un error y muerte. Todo eso a través de  dos pechos con sendas caras pintadas.

Es interesante ver la reacción del público, entre el pudor, la risa y una especie de aceptación liberadora de los personajes. En cierto modo hay un paralelismo con el proceso que atraviesa la actriz. Usa su cuerpo, no tan sólo para narrar sino como experiencia liberadora. Helena Lanza imprime la frescura y el ritmo adecuado y es capaz de mostrar toda esa energía que se rebela contra los cánones de belleza impuestos y los complejos que crean cuando no se está a la altura de lo exigen estos. La actriz combina esa capacidad para reírse de sí misma pero con la suficiente mala leche para que la cosa no quede en una broma.

El montaje es capaz de usar uno de los símbolos de amor romántico para cuestionar su propia base, reclamando otra visión sobre el amor propio y la forma de estar de acuerdo con el cuerpo de cada uno, mediante un montaje ágil, divertido y con una gran interpretación.

BENJAMÍN JIMÉNEZ DE LA HOZ

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